Hay muchos complementos para ayudar a mejorar la vista, desde mi punto de vista poco sirven si no están hechos con conciencia, pensad que desde los ojos percibimos el mundo, y que es el mundo que hemos construido nosotros, querer cambiarlo significa que nos enfrentamos a un nuevo paradigma donde hay nuevos códigos y tendremos que crear nuevos registros; esto conlleva un proceso en el que se necesita marcos de referencia y sobre todo apoyo, yo lo explicaría de esta manera tan simple, hasta ahora hemos tirado casi “solos del carro”, y ahora tenemos una posibilidad de ayuda, las maneras pueden ser diversas. Lo importante es que uno mismo elija la manera. Por ejemplo yo ahora estoy intentando apoyar a través de este libro a la gente. También hago grupos de apoyo visual, y al mismo tiempo la gente del grupo se apoyan entre ellos. Cada uno busca sus recursos, pero la elección ha de venir de nosotros, a veces nos pensamos que son los demás que saben las cosas, yo mismo sé lo que sé, pero no mas, igual que cualquiera, en realidad escribo esto, como un intento de apoyar a los demás para que sean ellos mismos. Yo solo comunico mi experiencia y mi conocimiento.
Mi primer consejo tiene relación con lo que he escrito antes. En el proceso de mejora de la visión con gafas reticulares o sin ellas, ten a alguien al lado o por lo menos que sepas que puedas contar con alguien, a quien le puedas expresar tus pensamientos, emociones o simplemente un poco de contacto físico, porque realmente los ojos pueden movilizar muchas emociones, y según como manejes este tema, puedes tener la tendencia a dejar las gafas reticulares y seguir como antes. Para que esto no suceda yo aconsejo además de disfrutar con lo que haces, que no falte el espíritu creativo de investigar, aunque hayamos tenido problemas existenciales o de otra índole, estamos vivos y aun vemos, vayamos a la conquista del mundo que no habíamos visto antes, y mi consejo básico es intentar unir el ver y el sentir. Es muy simple, por ejemplo si miras un trozo de madera, hay lo que ves y lo que sientes, puedes sentir el calor, la forma, ya no solo ves, si no que sientes cosas; o si miras un rostro, te sientes aceptado, o su piel blanca te da ternura. No solo ves, si no que sientes también, esto con o sin gafas reticulares es para mi el secreto para aprender a ver.
Los juegos creativos, son jugar con las rejillas de las gafas, mirar todo desde una , o desde dos rejillas; las rejillas de la derecha y después de la izquierda, cualquier cosa que se os ocurra y que os sintáis a gusto. Mirar el sol con los ojos cerrados y si el sol está flojo, mirar a primera o última hora del día con los ojos abiertos moviendo la cabeza. Cambiar de agujeros, mirar con un ojo y después cambiarse a otro ojo, sobretodo hacerlo con conciencia y apertura. Después de cualquier esfuerzo es muy importante relajarse, el palming es uno de los mas gratificantes ejercicios de relajación. Para hacerlo, utilizar las palmas de las manos y taparos los ojos, haciendo que no entre luz. Cerrraremos los ojos. Apoyaremos los codos en un cojín sobre una mesa, sentados en una silla. Nos dejamos sentir el calor de las manos relajando los músculos y sintiendo la humedad de los ojos. Hata que ya consigas relajarte. Cuanto más tiempo puedas estar mejor, uno de los objetivos de este ejercicio es conseguir ver el color negro pero sin forzar; un ojo sano vería el negro en su totalidad.
Mas allá del juego creativo, tenemos el Sun Gazing, que es una manera de observarse a si mismo con el simple acto de mirar al Sol. Ha sido creado por Hira Ratan Manek, llamado el mensajero del Sol. Es muy bueno para los ojos, y si sois muy sensibles a la luz os aconsejo las gafas reticulares o de agujero estenopeico, que os protegerán del exceso de luz. Añadiría despues de mirar el sol hacer un palmeo, para que haya un equilibrio entre luz y sombra. Si queréis información hay un articulo de la revista Athanor, lo buscáis en Google.