La filosofía de esta página web tiene que ver con la relación del ver y el sentir, es decir que cuando no vemos algo, es porque tampoco somos capaces de sentirlo. Yo estoy totalmente convencido de que cuando unimos el ver y el sentir estamos avanzando hacia la mejora de la vista, y este camino tiene mucho que ver con la confianza en ti mismo que te lleva a la capacidad de observación tanto del mundo como del estado interno. Para ello yo propongo que nos preguntemos si realmente estamos a gusto con nuestra manera de ver con las gafas o lentillas; si es así, mi único consejo es que no perdáis más visión y esto tendríais que exigirlo a la comunidad médica oficial, ya que empeorar antes de los 80 años, por mucho que os digan, no pertenece al proceso natural del ser humano.

Se puede llegar a ver mejor sin necesidad de llevar gafas o lentillas, mucha gente lo hemos hecho, y la satisfacción que produce cuando empiezas a ver bien un rostro o un paisaje es única. En definitiva yo creo que vale la pena recuperar la visión. Eso sí, es importante que aprendamos a volver a utilizar las funciones de los ojos y esto requiere que para nosotros tenga un sentido. La vista no tiene sentido si no va acompañada de las sensaciones que nutren nuestros ojos. Para ello, en un inicio yo aconsejo en el libro “OJOS QUE VEN Y SIENTEN” que si queremos ver necesitamos empezar a valorar las cosas y a las personas. Eso lleva a valorarse más a uno mismo y a estar más en este mundo.

La vista tiene además de la parte mecánica, componentes psico-emocionales y energéticos. Esto hace que en el momento de decidir que queremos mejorar la vista, lo tengamos en cuenta, ya que esto supone empezar a abrirnos a nuevos horizontes. Sentir es vivir y vivir es crecer. Si no queréis cambiar nada tenéis todo el derecho, pero supongo que el hecho de haber entrado a esta página web, es que por lo menos hay curiosidad y ganas de cambiar algo.