La vista está ocupando un papel fundamental en esta sociedad debido a las nuevas tecnologías. Esto expone a nuestros ojos una presión que nunca antes la humanidad había sufrido. Las distancias lejanas se han vuelto cercanas y los ojos no han sido capaces de adaptarse a este nuevo proceso. Si a eso le añadimos todo el estrés y la desconexión tan grande que hay con la realidad, nos encontramos con un cúmulo de problemas visuales donde si no hacemos algo para frenar este deterioro, la reparación va a ser cada vez más compleja.

Las gafas, lentillas u operaciones son las soluciones más visibles que aporta esta sociedad al problema de la pérdida de visión. Desde la perspectiva de la visión natural hemos evolucionado hacia otra manera de ver las cosas; la base que defendemos es que "todo objeto (gafas o lentillas) que le añadimos al cuerpo, anula nuestras capacidades naturales y nos convierte en esclavos y dependientes de él".

Por lo tanto planteamos que si los ojos recuperan las funciones que han perdido, volveremos a ver. La dificultad que nos encontramos la mayoría de los que nos dedicamos a la visión natural es que la gente está acostumbrada a que les hagan todo. Las funciones del ojo sólo pueden activarse a través de coger uno mismo la responsabilidad y pasar a la acción. Esto requiere un proceso personal que lo hace muy interesante, ya que la mejora de la vista va acompañada de la mejora del estado interno.

Para empezar a quitarse las gafas con graduación, tenemos herramientas que pueden servir para apoyar el proceso de recuperación. Una de ellas son las gafas reticulares, que son unas gafas que en vez de cristal tienen unas retículas de pasta con agujeros pequeños. Las hay con agujero cónico, piramidal o hexagonal. Las de más fácil adaptación para la gente son las cónicas. Estas gafas recogen la luz del exterior y la empujan o retraen hacia la mácula, según el problema visual que tengamos, de manera que los ojos pueden ver más nítido.

A mí me ayudaron mucho al principio, sobre todo para leer, mirar la televisión o trabajar con el ordenador, porque además de que no empeora la vista, ayudan a recuperar la movilidad natural del ojo, también a centralizar la mirada (no dispersarla), evitan también la mirada fija, restableciendo el movimiento sacádico (que son movimientos oculares rápidos). Se adaptan también a cualquier cambio de la capacidad del ojo. Son un buen complemento para el proceso de recuperación visual, pero no son una solución, ya que el ojo necesita no depender de nada externo. Las gafas reticulares solo son una herramienta de apoyo en el camino de la recuperación visual.

En esta página web expongo un Manual de gafas reticulares para el que le interese. También encontraréis otros productos para el cuidado de la vista como las gafas protectoras de pantallas y artículos de lectura que te pueden servir.

Las personas que realmente quieran conocer y profundizar en la recuperación visual, aconsejo el libro que he escrito "OJOS QUE VEN Y SIENTEN". Aprende a ver sin gafas.

La filosofía de esta página web tiene que ver con la relación del ver y el sentir, es decir que cuando no vemos algo, es porque tampoco somos capaces de sentirlo. Yo estoy totalmente convencido de que cuando unimos el ver y el sentir estamos avanzando hacia la mejora de la vista, y este camino tiene mucho que ver con la confianza en ti mismo que te lleva a la capacidad de observación tanto del mundo como del estado interno. Para ello yo propongo que nos preguntemos si realmente estamos a gusto con nuestra manera de ver con las gafas o lentillas; si es así, mi único consejo es que no perdáis más visión y esto tendríais que exigirlo a la comunidad médica oficial, ya que empeorar antes de los 80 años, por mucho que os digan, no pertenece al proceso natural del ser humano.

Se puede llegar a ver sin necesidad de llevar gafas o lentillas, mucha gente lo hemos hecho, y la satisfacción que produce cuando empiezas a ver bien un rostro o un paisaje es única. En definitiva yo creo que vale la pena recuperar la visión. Eso sí, es importante que aprendamos a volver a utilizar las funciones de los ojos y esto requiere que para nosotros tenga un sentido. La vista no tiene sentido si no va acompañada de las sensaciones que nutren nuestros ojos. Para ello, en un inicio yo aconsejo en el libro "OJOS QUE VEN Y SIENTEN" que si queremos ver necesitamos empezar a valorar las cosas y a las personas. Eso lleva a valorarse más a uno mismo y a estar más en este mundo.

La vista tiene además de la parte mecánica, componentes Psico-emocionales y energéticos. Esto hace que en el momento de decidir que queremos mejorar la vista, lo tengamos en cuenta, ya que esto supone empezar a abrirnos a nuevos horizontes. Sentir es vivir y vivir es crecer. Si no queréis cambiar nada tenéis todo el derecho, pero supongo que el hecho de haber entrado a esta página web, es que por lo menos hay curiosidad y ganas de cambiar algo.

 

NUEVO LIBRO: Ojos que ven y sienten

Aprende a ver sin gafas
Libro
Creo que la soledad que podemos vivir las personas con problemas visuales es de sobras compensada con la vista de un amanecer nítido con tus propios ojos.

Este libro pretende enseñar a ver desde una visión no mecánica, sin olvidar de activar las funciones de los ojos, aunque no a través del esfuerzo. Los ojos merecen todo nuestro respeto y cuidado.

La propuesta de este libro es crear un marco de apoyo para las personas que quieran recuperar visión. Lo hago a través de trece indagaciones que pretenden abarcar los modelos funcionales de los procesos del ser humano, desde el instinto, que yo lo llamo fase existencial, pasando por las sensaciones, emociones y percepciones primarias, hasta las sensaciones, emociones y percepciones secundarias.

A lo largo de muchos años de indagación con la vista, he conseguido darme cuenta de que no podemos separar el ver y el sentir, vienen de la misma raíz existencial, porque en nuestra historia hubo un momento que dejamos de ver bien para no sentir algunas vivencias. Esto me llevó a entender que si aprendíamos a sentir podríamos llegar a ver.

Sé que sentir es algo que no se puede enseñar, pero sí que se puede enseñar a despertar, por lo menos es mi intención. Espero que disfrutéis de este libro, tanto como yo lo he hecho escribiéndolo.